martes, 1 de mayo de 2012

LOS FANTASMAS DE LA VENTANA DE LUZ (SEGUNDA PARTE) (Entrada 6)

Ocho meses más tarde Bernat Moragues tomó la decision más trascendente de su vida. Si la voluntad de Dios le habia librado dos veces de una muerte segura era, pensaba, porque estaba destinado a cumplir una alta misión.
Y la oportunidad se le presentó una noche de confidencias compartiendo mesa en una taberna de Rio. Alli coincidió con Armand Reig, piloto de la nao Santa Cruz de la corona de Castilla y Aragon y catalan como él. La rivalidad maritima entre Portugal y Castilla no era obstaculo para que en tierra estraña las tripulaciones confraternizaran brindando por una feliz vuelta a sus hogares.
Cuando Bernat supo por su nuevo amigo de la apasionante misión que cumplia la Santa Cruz ya no tuvo otro objetivo que sumarse a la empresa. Tambien él queria bajar por la costa de Brasil y llegar mucho más al sur hasta el rio de la Plata y a la desembocadura del rio Uruguay. Estaba cansado de repetir  las mismas rutas. Necesitaba nuevos desafios..
La velada se prolongó hasta el amanecer y cuando salió al exterior y vió la nave castellana anclada al otro lado de la bahia no dudó en acompañar a su paisano a bordo. No fue dificil convencer al capitan. Al fin y al cabo era un subdito de la corona de Castilla y Aragon.  Enrolado como simple marinero pronto demostraria su habilidad y experiencia hasta convertirse tiempo despues en hombre de confianza y depositario de la trascendental tarea de elaborar un mapa detallado de toda la costa descubierta
Durante año y medio navegaron hacia el Sur soportando los embates del oceano y las prolongadas calmas, los torridos calores y el frio del invierno austral  Y a toda aquella tierra decidieron darle el nombre de Nova Creu, Nueva Cruz. Fue un nombre consensuado por toda la tripulación una noche calida de Enero contemplando la Cruz del Sur brillar en el firmamento. Bernat y Armand reian satisfechos La estrella en el cielo de Dios, el nombre del navio en la mar y su homenaje silencioso al lejano y entrañable Cap de Creus de su catalana tierra.
Dos años despues desembarcaban en Barcelona. Las autoridades de la época consideraron muy acertado el nombre dado a aquellas nuevas tierras. Seis años antes el cartógrafo Martin Waldseemuller las habia bautizado con el nombre de América en honor del navegante Americo Vespucio Pero Nova Creu, Nueva Cruz, representaba mucho mejor el espiritu de sus verdaderos descubridores. Ni Colombia, ni América . Nueva Cruz para mayor gloria de Castilla y Aragón y el descubridor de aquellas tierras oficialmente y para los anales de la historia era un catalán hijo de Roses, Bernat Moragues. Esta es la historia de tu antepasado.  .