sábado, 30 de mayo de 2009

NOVELA

ENTRADA DECIMOCUARTA

Javier siguió leyendo el diario de su padre:

"31 de mayo de 2009: Naturalmente, en este primer ensayo, el mensaje arrojado al subconsciente colectivo ha sido inocuo. No podemos correr el riesgo de abrir la caja de Pandora sin saber como cerrarla. Así que la sugestión subliminal consistió en ordenar, a los sujetos receptores, que en los días siguientes al partido vistian con una de las camisetas del Barça, en concreto la amarilla. Conociendo que el color genuino del F.C.Barcelona es el azul-grana será, para el experimento, estadísticamente significativo que un gran número de aficionados luzcan la camiseta amarilla; dando de lado a la nueva camiseta conmemorativa de color azul y grana con el lema "tricampions"."

"Ha sucedido, no dábamos crédito, no solo hemos corroborado la eficacia de nuestro método, también hemos comprobado fehacientemente que segmento de la población es más sugestionable: "aquellos que ingieren bebidas alcohólicas a base de granos germinados de cebada u otros cereales fermentados en agua, como la cerveza, mientras son sometidos al producto mediante la televisión". La prueba definitiva ha sido comprobar que la población musulmana, abstemia por mandato del Corán, prefería mayoritariamente la camiseta azul-grana de tricampeones. Desde la terraza de la cafetería Zurich se podía ver una inmensa marea amarilla pasear por las Ramblas, salpicada apenas por el azulgrana de los aficionados inmunes al experimento. Podía jugar a mirar primero la camiseta y luego el rostro del viandante y rara vez te equivocabas. Magrebies, pakistanies y algunos negros de azulgrana, todos los demás , latinos, europeos, y otros negros, animistas, de amarillo. Vi un niño llorar desconsolado porque su padre, latino, se empeñaba en vestirle de amarillo cuando él prefería la samarreta blaugrana dels tricampions. La euforia entre nosotros se ha desatado, esta es la prueba concluyente de que disponemos de un instrumento con el que modelar a la humanidad. Sentimos lo que debieron sentir Einstein y sus colegas en Palo Alto cuando probaron la primera bomba atómica. Y todos nos hemos conjurado para que en su aplicación los nobles objetivos primen sobre los intereses espúreos de cualquier grupo de presión".

"Posdata: ¿Ingenuos o farsantes? Con la perspectiva que nos da el tiempo, debo aceptar que fuimos ambas cosas. Vivía la ciudadadanía tal devoción barcelonista que ayudando un poco con nuestros mensajes, hasta podríamos conducirla, quizás decisivamente, a un estado fraternal, donde etnias y nacionalidades muy dispares integradas por la misma causa, convivieran desde entonces y para siempre, bajo la misma bandera y entonando el mismo himno: ¡blaugrana al vent! Magrebies, pakistanies, latinoamericanos, subsaharianos, rusos, serbios, croatas y naturalmente nosotros, los nativos. Los caminos de la integración, como los del Señor son insospechados. El paso de ingenuos a farsantes lo dimos al día siguiente. No sospechábamos que nuestros colaboradores del CESID habían cobrado por adelantado. Cuando colaboraron en nuestro experimento, y sin saberlo nosotros, se guardaron un lote del producto que llamamos Z.P. Es más potente e instantáneo que el usado por nosotros, y antes de que pasaran 48 horas ya lo experimentaron. Se acercaban las elecciones europeas y las encuestas auguraban una participación muy baja, que iría en detrimento del partido que gobernaba. Una noticia referente a abusos sexuales cometidos por curas y monjas a menores en escuelas entre los años 50 y 80 del siglo pasado, fue aprovechado por la opinión pública afín al gobierno para atacar a la iglesia. El cardenal Pajares, intentando parar el golpe concedió una entrevista a la t.v. Todo seguía el guión previsto, el prelado se mostró contricto y afectado pero, cuando ya parecía poner fin a sus declaraciones, luego de unos segundos en silencio añadió para escandalo de todos, que si bien los abusos eran condenables, Dios, por medio de sus pastores, los perdonaba si habia confesión y penitencia, en cambio los abortistas contumaces arderían en el infierno... El cardenal, cuando abandonó los estudios de T.V no era consciente de lo que había dicho. Aun estaba algo mareado, no sabía que la cañita de cerveza con pistachos que tan amablemente le habían ofrecido le abriría las puertas del martirio. Fue la primera vez que tuvimos problemas con los servicios secretos y no sería la última".

jueves, 28 de mayo de 2009

NOVELA

DECIMOTERCERA ENTRADA
Javier interrumpió la lectura. Se esforzaba en recordar aquel lejano año al que su padre hacia referencia. Sí, podía retroceder hasta la tarde en que se jugó la final. A sus quince años fue participe del entusiasmo colectivo que el triunfo del Barça provocó. Recordaba haber visto el partido, junto a varios amigos, en la gran pantalla colocada en el patio de la sede de la Associació de Muntanyisme Xaloc, de la que eran miembros. Luego lo celebraron hasta muy tarde, pero sin abandonar el seguro recinto. Aunque les tentaba bajar a las Ramblas, hicieron caso al consejo de sus monitores de evitar las peligrosas aglomeraciones.
Desde la perspectiva actual, quince años después, que peligrosa la Barcelona del 2009! La profunda depresión económica, con su corolario de paro y anarquía era el flagelo que azotaba a la gran ciudad. Recordaba el riesgo que corría un joven de aspecto "normal" si paseaba solo por el centro, impensable adentrarse en los barrios dominados por las bandas. Ya no era el lamentable robo de sus zapatos, sufrido con un amigo el día que cruzaron solos el puente de Santa Coloma. La situación se había degradado tanto en aquellos meses del 2009 que tenia más números de ser apuñalado en un atraco, que de sufrir un accidente de coche. Aun faltaban años para que la sociedad reaccionara y exigiera a sus autoridades seguir el ejemplo del alcalde Giuliani en el New York del 2000 y pacificara la Barcelona del 2020. Aun tenía que llegar el "annus horribilis" del 2010.

miércoles, 27 de mayo de 2009

NOVELA

DUODÉCIMA ENTRADA
Ya a solas en su habitación, luchaba contra la angustia. Los acontecimientos vividos en las últimas horas le hacian sentir como el marino arrojado súbitamente de su barco, por un golpe de mar y que arrastrado por la olas, nada desesperadamente hacia el salvavidas que alguien arrojó por la borda ¡hombre al agua! ¡hombre al agua! Su anterior vida, anclada en la comodidad se perdia rápidamente en el horizonte y solo alguien, su padre, desde el otro lado podía ayudarle. Desde hacía dias no leía el diario, ahora se dispuso a hacerlo.

"Mayo, 2009. Por fin este año hemos pasado al "trabajo de campo". Era perentorio ensayar masivamente con humanos, ya lo habiamos hecho en algun caso particular, y el resultado era espectacular. Sabemos que solo el cerebro de nuestra especie tiene la sutileza necesaria para autoengañarse. El neo-cortex justifica los impulsos, por aberrantes que sean, si el envoltorio que los contiene gratifica su autoestima ¿Pero como hemos logrado que el ingente programa del ordenador, con sus millones de variables haya dado en el blanco? No sé contestar, no sé bien como pero funciona. Empezamos el ensayo en Mayo, la final de la Champions convocaba frente al televisor a millones de personas. La sugestión tenia que ser simple, y comprobable su efecto. Con la colaboración de amigos del CESID y sin implicar todavia a los gobiernos tomamos la responsabilidad de iniciar el experimento. Para que quien lea esto se haga una idea y simplificando mucho diré que el primer "producto"era una secuencia de imagenes pasadas a tal velocidad que el cerebro del individuo parecia incapaz de asimilar, pero que ayudado por la química relentizaba su entrada en la dendritas neuronales y sus axones de salida haciendo la sinápsis posible hasta conseguir su objetivo ¿ Y me preguntarás como llega esa química para interactuar con la imagen? Este es el hallazgo más milagroso. Comparable, sin pecar de vanidoso, con la genial observación de Flemimg y que dió lugar a los antibióticos. En las millones de variantes ofrecidas por los programas informáticos y en los ensayos con individuos comprobé que una mezcla de alcohol y cebada ingeridas al mismo tiempo que se proyectaban las secuencias con su mensaje concreto reducía la resistencia del sujeto de manera completa. Seguramente el alcohol que inhibe la voluntad unido al relentizador del cereal producian la sinergia milagrosa."

martes, 26 de mayo de 2009

NOVELA

UNDÉCIMA ENTRADA
Cuando empezaba a impacientarse por la tardanza de la amiga la vio entrar, una discreta señal del camarero la orientó por la amplia sala hasta su mesa. En su boca se dibujaba una mueca que pretendía ser una sonrisa, en sus ojos, libres ya de sus inseparables gafas negras, se marcaban las ojeras hasta la frontera de sus pómulos, más pronunciados que nunca. Realmente su desmejorado aspecto reflejaba la depresión que padecía.
-Perdona el retraso.- He estado localizando a Javier, me tenía preocupada. Desde que fue a la junta de accionistas no le he visto. Por fin, hace una hora me ha llamado.-
- Los hijos ya se sabe. A Raúl desde que vive en Miami, y ya hace más de un año, solo le veo, cuando él quiere por Internet.-
- ¿Te ha hablado tu marido de la reunión? ¿Como se portó Javier?-. La pregunta brotó impaciente.
- Apenas me ha comentado algo.- respondió evasiva.
- A mi Luis tampoco solía contarme gran cosa. Pero tú tienes otro carácter.-
Si por otro carácter quería decir que no se callaba ante su marido estaba en lo cierto. - Si, es cierto tengo otro carácter afirmó secamente Marta. - Luego ya lanzada continuó. - Lo que voy a decirte es mi punto de vista, y ni por un momento creas que he hablado de esto con Quimet,- mintió. -Este es el motivo de que te haya citado hoy aquí. Por lo que he podido cazar, Javier fue demasiado lejos. Dijo cosas que sentaron mal. Los americanos están decididos a comprarle sus acciones.
-¡Dios mio, pero que ha dicho! - Un pellizco oprimía el corazón de Magda.- Por favor Marta no me ocultes nada, dime todo lo que sepas! -
- No se más que lo que te he dicho. Pero conociéndolos sé lo suficiente, y mi consejo es que venda. - Yo sé hasta donde son capaces de llegar. -La alusión a su pasado era muy clara. - Trata de convencerle de que venda, conseguirá mucho dinero y tú ya tienes suficiente patrimonio. - Ellos tolerarían que se convirtiese, desde fuera de la empresa, en un defensor de causas perdidas, pero nunca que les combatiera desde dentro.

De regreso a casa Magda meditaba sobre lo hablado. Marta tenia razón. Le aterrorizaba la idea de que su hijo, demasiado noble, o quizás ingenuo, se sacrificara en una batalla perdida de antemano.
La discusión entre madre e hijo fue inevitable: - No tienes porque trabajar allí. Vende tu parte y olvídate de ellos.-
No, mamá, no voy abandonar, sería un cobarde si después de criticar a la empresa desde fuera, ahora que tengo la ocasión de cambiarla desde dentro abandono.-
Magda miraba a su hijo desconcertada, intentaba profundizar en sus ojos buscando la causa última de aquella batalla desigual que estaba dispuesto a librar. ¿Tan ingenuo era? No, probablemente no le conocía, siempre había tratado de protegerle, en la infancia de los microbios, de joven de las malas compañías, ahora ya adulto... Por una vez se contuvo y no rompió el silencio con la letanía de consejos que siempre se agolpaban en sus labios.
- No estoy solo. Ten confianza en mi. - Cariñosamente Javier izaba la barbilla de su madre.-
- Son peores de lo que te imaginas. - Solo te pido, - se acogía a este último recurso - que antes de tomar un decisión definitiva hables con tu tío.-
- Así lo haré. -prometió Javier.- Magda respiró aliviada tenía que ganar tiempo y hablar con Francisco del peligro que corría su sobrino.

viernes, 22 de mayo de 2009

NOVELA

DÉCIMA ENTRADA
Mientras preparaban la mesa Javier contaba a sus amigos los detalles de la comida con los accionistas. - El asunto es muy serio ¿Tienes idea de lo que valen tus acciones? - preguntó Alí. - No, debería consultarlo. Hablaré con mi tío él podrá ayudarme. -afirmó Javier.
- Es difícil que pueda ayudarte. - La dulce voz de Laila intervino. - Cuando tomé conciencia del problema de nuestro pueblo nadie de mi familia, ni siquiera la parte nubia de mi madre me apoyaron - .
-Mi tío es diferente. - Cuando hace años la empresa fue absorbida por la multinacional, y los trabajos de mi padre llevados a la práctica él advirtió de los peligros que correría el mundo entero, la familia le tachó de iluminado que hacía el juego a los agoreros del progreso. Es un hombre honrado y me aconsejará- .
Horas más tarde los cuatro jóvenes dormitaban sobre la amplia alfombra. Música del alto Nilo y el aroma de incienso daban la atmósfera ideal para que en el duerme vela los pensamientos saltaran como destellos de luz, viajando en la falúa del inconsciente, río arriba, hasta las fuentes de todos los orígenes. La paz se instalaba en los corazones y todo era por un momento armonía.
Los lujosos boulevards del paseo de Gracia reunían a lo más selecto de la sociedad barcelonesa del primer cuarto de siglo XX. Era una recreación del "noucentisme" de principios del siglo propiedad limitada de quienes con sus acciones la habían hecho posible. Con su diseño pretendían armonizar lo artístico y funcional como reacción a los pasados excesos de una sociedad igualitaria . El "Nou Mil·lenni" solo admitía a sus accionistas y a quienes ellos invitaran. Marta Torras miraba impaciente el reloj. Ya era mediodía y la cita con su amiga estaba concertada a las once. Por un momento se arrepintió de no haber quedado en la piscina del hotel Majestic. Junio se despedía regalando un hermoso día que sentía desaprovechar. Pero había hecho bien, el Nuevo salón Rosa era el lugar ideal para aquella difícil entrevista. No había querido adelantar a Magda los motivos de la cita. Tras la oscura cristalera divisaba el paseo sin miedo a que los curiosos pudieran verla. Sonreía displicente contemplando el ir y venir de los viandantes, aun no había llegado el día en que se cerrara el paso, era una concesión que por oportunidad política hubieron de hacer pero que pronto sería reconsiderada. El salón era ciertamente acogedor, el murmullo de una artística fuente daba una sensación de frescura y relax. Las paredes tapizadas en verde oscuro recogían en un logrado mural escenas de la historia barcelonesa . Era un árbol genealógico de la ciudad. A los patricios de antaño sucedían las figuras conocidas del actual siglo . Hasta llegar a un espacio reservado al futuro donde las siluetas se difuminaban esperando unos rostros aun inciertos. La Sra. Marta Torras prefería sentarse frente a los ventanales, desde allí no sólo podía divisar la calle, sino, también, la hermosa figura de Afrodita adolescente tallada por aquel único amor de su vida que fue Jordi Graells. Fue un secreto solo compartido por un pequeño grupo de amigos. Cuando estaba a solas como ahora le gustaba evocar a Jordi. El recuerdo de su suicidio ya no le producía aquel dolor insoportable que la tuvo postrada en la cama durante semanas. Nunca tuvo claro que su muerte fuera voluntaria. Ella presentía que su marido y sus socios tuvieron que ver en el asunto. En la armoniosa estatua reconocía con orgullo su juventud pasada. Ella fue la modelo del artista y el trampolín que utilizó él para introducirse en la alta sociedad ¡Demasiado ambicioso! No se contentó con ser el artista de moda, no le bastó la intimidad de las alcobas; quiso ser también un hombre de negocios, jugó fuerte y perdió la vida y la partida. Pero ella nunca olvidó, y ahora un antiguo deseo de venganza podía cumplirse al tiempo que anudaría a su amiga ¡Pobre Magda! Tantos años resignada a la indiferencia de su marido y que tanto le llorara a su muerte. Y ahora... no es que su marido hubiera sido demasiado explicito pero algo tramaban contra Javier.

jueves, 21 de mayo de 2009

NOVELA

NOVENA ENTRADA
Antes del mediodía ya estaba en el Fórum de las Culturas. Cuando Javier entró en la sala ocupaba la tribuna de oradores su buen amigo Ali Ben Ashur, desde la cabina de traducción la silueta de Laila se perfilaba en la penumbra. Rehusó los auriculares, aunque sus conocimientos de nubio eran naturalmente nulos, sabia de memoria el discurso de su amigo. Así podía admirar su cadencia. Palabras muy antiguas fluían de sus labios, como manantial brotando de las áridas arenas. Estaría hablando de su pueblo, del lugar que ocupó en la historia del Egipto milenario, de su dinastía de faraones, y de su posterior éxodo obligado, cuando en aras del progreso sus aldeas fueron sepultadas en el Nilo.El lago Nasser ocultaba en sus profundidades mucho más que viejas casas de adobe. Y su lengua no escrita, no olvidada, era la prueba de que la memoria de un pueblo permanecía mientras una madre arrullara a su hijo y su abuelo le contara un cuento.
Embargado por un desconocido sentimiento Javier abandonó la sala, el orfebre que había tallado esa joya única le hacia participe de su belleza, quizás, era presuntuoso creerlo, solo a él le había llegado la esencia del mensaje. Fuera el día se mostraba radiante. En la playa buscó el chiringuito donde solían reunirse sus amigos. No se dió cuenta que Marga le observaba. Estaba sobre una tumbona rendida al Sol. Ella le había visto acercarse y con las manos en los bolsillos bajar a la arena, lo que no podía ver eran los ojos del amigo húmedos aun por la emoción. Temió por un momento que la ignorase, desde hacía días apenas sabían de él, pero no, realmente no la había visto. Ella sí vió, más allá, las inconfundibles figuras de Alí y Laila emerger sobre la colina bajando hacia la playa. Una vez todos juntos los comentarios al discurso de Alí se mezclaban con imperiosos reproches a la ausencia de Javier. Marga apuraba un cigarrillo, era feliz estando con él y nada le echaría en cara.
.-Venid a casa.- Alí abrazaba afectuosamente a Javier invitando a la pareja a acompañarles. -Se despidieron del resto del grupo. Laila y Alí habían alquilado una vieja casa situada cerca de Moncada, al borde de la carretera que lleva desde Badalona a Reixach. Una vez allí, condujeron su viejo coche por una pista y aparcaron en un recodo. Anduvieron por un atajo hasta la entrada de una angosta cueva oculta por la maleza. Era un acceso a la masía. Toda precaución era poca, estaban seguros que, dada su condición de nacionalistas nubios, eran vigilados discretamente por la policía. Alí encendió una linterna guiando a sus amigos. Aquel camino por las entrañas de la montaña tenia siglos de antigüedad. En su tiempo había sido una de las rutas de contrabando que enlazaban las comarcas del interior con la playa. Destruido en su gran parte aun consevaba transitable algunos de sus tramos, aquel era sin duda uno de los múltiples desvíos que conducían a los alijos. En la centenaria casa hubo un tiempo en el que se almacenaron los más exóticos objetos para luego ser vendidos en el interior de la región. Una feliz casualidad había permitido que Alí lo descubriera y ciertamente les era de utilidad. Se arrastraron con dificultad hasta vadear un pequeño curso de agua, ya de pie siguieron unos cien metros hasta una pared de la que imperceptiblemente surgía una gastada escalera, con esfuerzo subieron sus deshechos peldaños hasta alcanzar el brocal del pozo. Salieron a la superficie por la parte posterior de la casa, en lo que antes debieron ser unas caballerizas. Todo permanecía tranquilo, si alguien vigilaba afuera no podía darse cuenta de la llegada de los jóvenes.

miércoles, 20 de mayo de 2009

NOVELA

OCTAVA ENTRADA
-Voy a corresponder a su sinceridad. Como es evidente, no tengo nada contra los logros de la ciencia, pero siento escrúpulos cuando estos son utilizados por una minoría a la que nadie controla y eso es lo que está sucediendo con las técnicas "subliminales". - Gracias a sus "mensajes" han devuelto al campo a masas urbanas de Asia y en el presente año, a raíz de un gran evento deportivo seguido por todo el mundo, lograron frenar el flujo africano a Europa; pero confinar a millones de seres y condenarlos a morir en el más puro abandono no es soportable por quien como yo conoce la verdad. Estas técnicas son intrínsecamente perversas. Pero desgraciadamente hoy impera el cinismo más absoluto y la "solución final" no necesita barracones ni cámaras de gas- .
Ninguno de aquellos hombres esperaba una confesión tan rotunda. Mr. White fumaba impasible, "sus informes eran correctos, incluso la realidad los superaba". - Allí estaba el propio sujeto confirmándolo. El Sr.Torras se sentía traicionado, su antigua amistad con la familia del joven le obligó a darle un voto de confianza, pero había ido demasiado lejos. El Sr. Sánchez Casas perdía la mirada por el amplio comedor. Había escuchado a aquel "antisistema" con la resignación que dan muchos años de sentirse incomprendido ¡Él que como tantos otros trabajaba por el bien de nuestra cultura, él que había recibido alborozado el genial descubrimiento de Luis Palacios!
También sabía que como otros en el pasado arrostraria la incomprensión de la propia sociedad beneficiada. - Pensando de este modo no puedes entrar en la empresa. - El Sr. Sánchez Casas pronunció estas palabras sin que a su rostro asomara ninguna emoción.
- Creo que deberías conocer la realidad, se ayuda a la humanidad si se sabe atajar la epidemia que puede acabar con ella, aunque estemos obligados a poner en cuarentena a una parte, si controlamos la situación salvaremos a nuestra especie. - El Sr.Torras pedía comprensión a Javier y una tregua a sus socios- .
- Si una vez haya reflexionado mantiene sus reservas, solo queda llegar a un acuerdo económico. - Mr. White forzaba la situación. - Ningún accionista español estaba en condiciones de comprar la parte de Luis Palacios.
- Decidiré en pocos días. - De todos modos pueden preparar su oferta. - Sonrió con ironía - y ahora, me disculparan, pero debo acudir a una cita.
Javier abandonó el comedor. Desde la mesa los tres hombres le vieron alejarse. El problema que se les presentaba era muy grave, no sería fácil contrarrestar las críticas del hijo de Luis Palacios, bastaría una declaración suya para que volvieran a empezar las críticas del pasado, y entrarían en una espiral de desconfianza, debían actuar con determinación, se jugaban demasiado.
Hacía ya rato que en el viejo reloj del salón habían dado las séis, había dormido apenas unas horas, a través de las persianas la incipiente luz del amanecer se filtraba dibujando en la cabecera de su cama caprichosos rombos de luz. Abrazado a la almohada recordaba el sueño anterior. La hermosa piloto le había fugazmente visitado. Afortunadamente sus sueños eran selectivos y la presencia de la mujer apenas conocida le daban un inesperado ánimo. Luego, la entrevista de ayer con los socios de su padre, se hizo presente hasta conseguir que un ruido difuso se instalara en su estómago. Pese al súbito temor que le invadía hasta descomponerle se sentía orgulloso de su actuación. Estaba seguro de contar con la ayuda de sus amigos, y el diario de su padre era una cronológica relación de las andanzas de la multinacional, y su publicación sería un as que sacaría de la manga cuando el juego se encontrase en su apogeo. De un salto abandonó el lecho, subió la persiana dejando que el sol acariciara su rostro. Abrió la ventana, el fresco aire de la mañana llenaba sus pulmones vivificándole. Con el nuevo día empezaba su nueva vida.

martes, 19 de mayo de 2009

NOVELA

SÉPTIMA ENTRADA
-Vamos a comer. - El Sr.Torras, el Sr. Sánchez Casas, Mr. White y Javier abandonaron la estancia dirigiéndose al comedor privado de la empresa. El caluroso mediodía se mitigaba al atravesar el frondoso bosquecillo, salpicado de pequeñas fuentes. Los tres hombres mayores entablaron una informal conversación referente a temas culinarios, en la que el joven sorprendió con algunos comentarios acertados. No en vano en su familia materna había tradición culinaria que se remontaba a una tía abuela, fundadora de la cadena de restaurantes Can Majó. - Meri Cobalea, mi tía abuela, acompañó en los años 80 del pasado siglo al entonces presidente Pujol en varios viajes de promoción de los productos catalanes, entre los que empezaba a destacar la cocina.-
Ya sentados en el comedor se charlaba de los más variados temas. Javier apenas intervenía, prefería escuchar y observar. Del americano poco sabía. Ocasionalmente había oído a su padre referirse a él como una molestia inevitable. El Sr. Torras era bien conocido en casa. Amigo de su padre juntos habían ascendido en los puestos de responsabilidad hasta dirigir, uno como genial innovador, el otro como brillante comercial la sociedad. Juntos, las dos familias, pasaron muchos fines de semana en la espaciosa torre* a pies del Montseny. También compartieron viajes a través del ancho mundo. Javier sonreía recordando la ridícula camisa de topos o el sombrero paja con que el Sr. Torras, entonces Quimet, se cubría una mañana de agosto subiendo las empinadas laderas de la Acrópolis. Al Sr. Sánchez Casas le recordaba como alguien casi mítico, fundador de la sociedad española, y primera mano tendida a su padre, cuando apenas adolescente entró a trabajar en la empresa. Desde hacia años soportaba con gran entereza una enfermedad degenerativa que día a día mermaba sus facultades.
Mr. White bebía el café a pequeños sorbos, fijos sus azules ojos en Javier. Éste, entregado a sus pensamientos, no apercibía de que por fin el interrogatorio iba a iniciarse.- La decisiva aportación de su padre ha permitido hoy a la empresa ser líder en el sector ¿Conoce en profundidad su trabajo? -Javier acusó el golpe-. La pregunta iba más allá de su superficie. Reaccionó.- Creo, Mr. White, que ni él mismo sospechó a que honduras nos llevaría. -Tienes toda la razón. -intervino el Sr Torras en su afán de proteger al joven. -Los trabajos de tu padre tienen una aplicación tan variada que día a día nos sorprende. La gruesa mano del Sr.Sánchez Casas se posó sobre el hombro de Javier, aquel hombre nunca se andaba con rodeos; - mira Javier sabemos que tu hora de asumir responsabilidades ha llegado por desgracia demasiado pronto. Tu padre el primero hubiera querido, una vez tu decidido, preparárte en los entresijos de la empresa. Por otra parte ya no eres un adolescente, tienes treinta años, a esta edad a nosotros se nos consideraba maduros. - El semblante del anciano adquirió un rictus desconocido para él. - Solemnemente añadió. - Escucha lo que voy a decirte y corresponde a mi sinceridad con la tuya. Es un pequeño homenaje que le debemos a la memoria de tu padre. - Si no conociéramos tus inquietudes sociales todo este circunloquio no tendría lugar. A partir de hoy debes definirte. Para nosotros sería una gran satisfacción, que tú, hijo de nuestro amigo y socio Luis Palacios trabajara en la empresa. Todas tus dudas sobre nuestros objetivos tendrán respuesta. Puedes visitar los laboratorios, preguntar a quien desees, viajar a la central de New York, da todos los pasos necesarios para formarte un criterio, y luego ven con la respuesta. Si logramos convencerte, y no dudo de que así será, formarás parte de la vanguardia que trabaja por el progreso de la humanidad. Si por el contrario tu opinión sigue siendo negativa, la empresa te hará una justa oferta por tus acciones. Lo que nunca se te permitirá y no te duela mi sinceridad, es que nos combatas desde dentro. Mr. White asentía con su mirada de hipnótico ofidio. Javier comprendía ahora lo duro y arriesgado que sería enfrentarse con aquellos hombres capaces de sincronizar los halagos con veladas amenazas.

*Cat., Mur. y Zar. Casa de campo o de recreo, o granja con huerta.

lunes, 18 de mayo de 2009

NOVELA

SEXTA ENTRADA
Un verde intenso rodeaba las inmediaciones del aeropuerto. El final del largo sendero acababa justo delante de la entrada principal de la Compañía. A su derecha, en un coqueto chalet se encontraba el colegio para hijos de empleados. Sobre el cuidado césped, en pequeños grupos bajo la atenta mirada del monitor jugaban los niños. Javier recordaba, su ya lejano paso por aquel centro. Allí había transcurrido parte de su infancia, poco había cambiado. La anhelada fuente de los días calurosos, el estanque con sus peces de colores, y la estatua del fauno presidiendo la escena, todo seguía igual. Ahora, con la perspectiva de los años podía afirmar que allí fue sin saberlo muy feliz. Luego, después eso fue otra historia. Al entrar a la universidad, y en contra de la opinión familiar había elegido las aulas públicas de Bellaterra, despreciando el prestigioso Colegio Mayor donde se educaban los hijos de los ejecutivos. Su vocación temprana por la literatura y una velada incapacidad para las matemáticas fueron determinantes en su elección.
Dejó de recordar. Involuntariamente se alisó el pelo y franqueó la entrada.
El ascensor le situó en pocos segundos en la planta doce, allí en la sala de juntas le esperaban los accionistas.
- Bienvenido Sr.Palacios. - El Sr. Torras anduvo unos pasos hacia Javier hasta abrazarlo paternalmente. - Ánimo Javier. añadió en voz baja. Uno a uno fue presentado a los accionistas de la compañía. Ya sentados en torno a la rectangular mesa el Sr. Torras pronunció un pequeño discurso. Glosó primero la figura de de Luis Palacios, la amistad con que le honró desde el lejano año en que juntos transformaron la pequeña empresa hasta asociarla a la gran multinacional a la que ahora orgullosamente pertenecían. Su genial aportación, como investigador teórico fue la piedra angular sobre la que la compañía descansaba. - " Y todos recibimos con los brazos abiertos a su hijo sabiendo que contribuirá a que nuestra empresa siga siendo la referencia obligada en nuestro mundo empresarial".-
Las palabras del Sr Torras fueron acogidas con una cálida ovación. A continuación todos, como un solo hombre, se volcaron sobre la mesa, abriendo el dossier preparado. Javier pese a su inexperiencia comprendía que aquello no era más que un ritual. Las decisiones importantes no solían tomarse en ningún consejo de accionistas. Era en reuniones privadas mantenidas en riguroso secreto donde se sospesaba la eficacia de un eslogan o la oportunidad de una encuesta. De la central en New York llegaban "pedidos" de los que convenía no hablar en público. Encargos de algún país emergente que pretendía aplicar el producto X o Z a su inestable sociedad. Otras veces, y eso si era aireado por todos los medios, era el espectacular resultado del control en la prisión de hombres de Lima, solo con los métodos subliminales patentados por la empresa.
Mr. White como máximo representante de la Central supervisaba el trabajo de la gerencia española. El Sr. Torras y el anciano Sr.Sánchez Casas, mayores accionistas españoles defendían los intereses de la sucursal. -¿Alguna sugerencia?- Las palabras del Sr Sánchez Casas indicaban el final de la sesión.

viernes, 15 de mayo de 2009

NOVELA

QUINTA ENTRADA
Las pistas del pequeño aeropuerto brillaban bajo el fuerte sol de primeros de junio. Javier escrutaba el horizonte. La avioneta se retrasaba.Buscaba entre otras la peculiar imagen del pequeño aparato donde destacaban sobre el fuselaje los colores naranja y verde,enseña de la compañía. Le sorprendía los continuos despegues y aterrizajes. ¡Que distinto de sus años de infancia! Cuando su padre le llevaba con él a pasar la jornada volando sobre Cataluña. Solían despegar del viejo aeródromo de Sabadell, en un vuelo de tres horas se acercaban hasta los Pirineos para luego de sobrevolar sus nevadas cumbres y por un corredor ya establecido, llegar al mar y planear sobre las islas Medes, luego bajaban por el litoral hasta entrar tierra adentro y al final avistar la pista de aterrizaje, donde sin un sobresalto aterrizaban. Si, allí estaba con su gorro calado hasta las orejas, al lado de su padre,en el avión, deslizándose sobre el cemento hasta el hangar donde acababa la aventura.
Una llamada telefónica le arrancó de sus ensueños. La inconfundible voz del Sr.Torras se disculpaba. La avioneta había sufrido una avería que le impedía pasar a recogerlo.La otra opción,para llegar a tiempo a la reunión,era alquilar un aero-taxi
En el taxi-hangar varios aparatos aguardaban a los clientes. El lunes era un día ajetreado y hubo de esperar hasta abordar su taxi.
.-¿A donde vamos?.- Le sorprendió comprobar que el piloto era una mujer muy joven.
Lentamente la avioneta enfiló la pista .Durante unos minutos esperó permiso de vuelo.Javier miraba algo desconfiado el cubículo donde se encontraba, a pesar de una reciente capa de pintura y las fundas nuevas de los asientos, el run-run del motor delataba sus muchas horas de vuelo. Pero muy pronto sus ojos se fijaron en la piloto. Sentada ante los mandos,enfundada en un ajustado mono, cubierta su cabeza con un casco granate, su frágil aspecto contradecía la firmeza con que sus manos abarcaban los mandos.
Ya en el aire entablaron conversación. .- Me llamo Eva -. dijo la joven tendiendo la enguantada mano a Javier.- Es norma de la compañía que nos identifiquemos ante nuestro cliente.- Yo soy Javier.- Vamos al aeródromo 776,zona A.- afirmó él.-
Ya estaban sobre el mar. Lentamente la avioneta fue girando hasta completar una vuelta completa. Desde el cielo, y merced a una distorsión visual, la estatua de Colón se proyectaba como un oscuro puño incrustado en medio de las ramblas. Monjuich a la izquierda mostraba su fea ladera. En menos de cinco minutos, más allá del Tibidabo iniciaron el descenso, cruzaron la verde masa de Collcerola y casi en picado bajaron hasta la pista.
.-Ha sido un viaje muy tranquilo.-afirmó Javier.- acompañando sus palabras con una cálida mirada
.- Espero que coincidamos en otro vuelo.- exclamó la joven .- Anduvieron juntos hasta la pequeña terminal donde se despidieron.

jueves, 14 de mayo de 2009

NOVELA

CUARTA ENTRADA
Pronto tendría que superar una prueba que desde hacia semanas temía. El lunes siguiente, en calidad de heredero de Luis Palacios, asistiría a una junta ordinaria de accionistas. Aun sin conocer el mundo empresarial intuía los mil peligros que le acechaban. Hubiera querido tener en estos momentos algo del carácter de su padre, un poco de aquella mala leche que el tanto había criticado ¿Pero como su padre se había convertido en un frío hombre de negocios? En su diario se descubría un hombre sensible, alguien amante de la familia y preocupado por la marcha de la sociedad.
Javier consumía las horas leyendo el diario. Estaba ordenado por años. Un extenso resumen detallaba los acontecimientos de mayor trascendencia. Buscó el de 1994, el año de su nacimiento.
"Este año que finaliza ha sido, estoy seguro, el más trascendental de mi vida. En Julio nació nuestro niño. Pese a que Magda ya cumplió los treinta y ocho, y según las estadísticas su embarazo podría considerarse de riesgo, tuvo un rápido parto. Desde las primeras contracciones hasta que dió a luz apenas transcurrieron cinco horas. La suerte nos acompañó. El médico y la comadrona, antiguos compañeros de trabajo de mi suegro, condujeron la situación sin permitir interferencias de nadie. Javier nació sin apenas esfuerzo, haciéndose presente con su llanto y aliviándome de inmediato de mis temores. Horas más tarde abandoné la clínica. Ya en la parada del autobús contemplé el redondo edificio donde mi mujer y mi hijo descansaban ¡Que feliz me sentía! Rodeado de extraños, ajenos por completo a mis sensaciones, saboreaba mi estrenada paternidad. Era una experiencia intransferible y única y sin embargo casi al alcance de todos los humanos. Ricos o pobres, brillantes o vulgares todos debían sentir lo mismo que yo."
Javier leyó varias veces aquellas lineas escritas por su padre 30 años antes. Realmente la vida de su padre había tomado a partir de aquel año un sesgo muy distinto.
Desde lo alto de la escalera que bajaba al salón Javier contemplaba la escena. Su madre y Lucia, la asistenta, charlaban indiferentes a la pantalla del televisor. Los atardeceres de domingo conservaban la atmósfera de un tiempo lejano ¡cuántos deberes apresurados había hecho allí sentado! Y ahora, casi como entonces, un escalofrío recorría su espalda. El inminente lunes le enfrentaría con un ambiente mucho más hostil que el de la familiar escuela. Su primera reunión con los altos ejecutivos de la empresa sería un primer examen y no creía superarlo.

miércoles, 13 de mayo de 2009

NOVELA

TERCERA ENTRADA (II)

Era emocionante pasar una y otra vez la grabación, quearse allí un poco antes de que su padre abandonase el local, antes de que la lejana noche le invitara a las confidencias y sus pensamientos se plasmaran en el papel. Cerrando los ojos se imaginaba la escena. El cantante solo ante su público, en obligado silencio, y la voz de todo un pueblo entonando la canción prohibida convertida en himno, y allí estaban los tres amigos inseparables, testigos de un momento histórico. Un súbito sentimiento de tristeza le invadió ¿Qué fue de aquella juventud idealista?
Pasaron las semanas y la vida en casa de Javier se adaptaba a las circunstancias. Para el joven llegó el momento de hacerse cargo de muchos de los problemas que la inesperada muerte de su padre habían creado. Su madre, tan fuerte los primeros días, se había entregado a una melancolía depresiva de la que nadie podía sustraer. Pasaba largas horas en el remozado jardín, ahora en el esplendor de la primavera, sentada con un libro en el regazo, la mirada ausente. Francisco solía visitarlos hasta el día en que se reincorporó de nuevo a su trabajo. Javier quedaba sin el único familiar del que podía recibir aliento y consejos en sus estrenadas responsabilidades.
A nadie había confiado el hallazgo del diario de su padre. Era algo que sólo a él concernía.

NOVELA

TERCERA ENTRADA

Días más tarde madre e hijo ponían orden a los innumerables papeles que el difunto guardaba. Magda rompía documentos obsoletos, cartas comerciales, facturas, todo lo que carecía de valor. - - Mira Javier, tu padre conservaba aquella entrevista que le hicieron a tu tío y que tanto le enojó- .

El silencio volvió a dominar en la sala. Javier seguía seleccionando documentos, cuando de repente sus ojos se detuvieron en un discreto portafolios. Al leer su encabezamiento no pudo reprimir un involuntario suspiro ¡Estaba dirigido a él! La inconfundible letra de su padre no dejaba lugar a dudas de quien era el autor. Dominando su emoción lo ocultó discretamente entre unos libros.

Ya en su habitación, a solas, se dispuso a leerlo. Sentía su pulso acelerarse, reproches guardados desde mucho tiempo no podían con una oleada de amor filial que incontenible le desbordaba. Inició su lectura:

"Querido hijo: Hoy me he decidido a poner un poco de orden en este especie de diario que desde hace años escribo. Reconozco que la sola idea de que tú, un día, cuando yo ya no esté, puedas leerlo me emociona. Espero que así me conozcas mejor y que tu opinión sobre mi sea más justa. He querido ser honrado y ya que en la actualidad parece imposible un acercamiento, sean estas páginas las que, en el futuro nos unan. Todo lo que leas estaba destinado a desaparecer pero a medida que las críticas sobre mi trabajo se hacen más virulentas me rebelo y quiero que al menos tú, hijo mio, un día me comprendas".
Era ya de madrugada y en la habitación de Javier la luz permanecía encendida. Una vieja canción sonaba en un viejo tocadiscos. El tiempo se había detenido en aquella añeja melodía, era una grabación en directo. Allí estaba su padre cincuenta años antes. Había buscado, entre sus discos de vinilo, el testigo de una velada a la que su padre hacía mención en su diario.

"Agosto 1973. Esta noche, en compañía de Pedro y Andreu fui a ver a LLuis LLach, mi frío escepticismo ha perdido una vez más. La puesta en escena era impecable. A la calidad del artista se unía la emoción del acto político reivindicativo, iluminaban el recinto cientos de velas que todos alzábamos mientras coreábamos las canciones. También yo he pedido libertad para los presos políticos, democracia y autonomía para nuestra tierra".

martes, 12 de mayo de 2009

NOVELA

SEGUNDA ENTRADA
-¡Cuanto tiempo! Los dos hombres se fundieron en un sentido abrazo, mientras Magda,algo alejada, les contemplaba.
- Traeré algo de beber. - La mujer abandonó discretamente la estancia. No ignoraba que preferirían hablar a solas.
- Creo que estabas en Londres la última vez que nos comunicamos. -dijo Javier. - Estuve a punto de ir pero, ya sabes... Hubiera tenido problemas en casa.-
- Lo de tu padre ha sido un mazazo. Yo le hacía en New York, no sé donde leí que estaba participando en una conferencia- .
-Acababa de regresar. - Javier añadió. - Tú le conocías tan bien o mejor que yo. - El joven bajó la cabeza. Un prolongado silencio envolvió a los dos hombres. El acompasado tic-tac del viejo reloj y el crepitar del fuego tomaron protagonismo.
- Siempre tuvo esos arranques imprevistos, tan sufridos por sus amigos. -Si no hubiera ido solo, si alguien le hubiera acompañado. - Francisco reflexionó en voz alta acercándose al amplio ventanal que daba al jardín. Las luces del exterior condensaban a su alrededor una tenue neblina, ocultando la vacía piscina, que en otro tiempo, ahora lejano, había servido de punto de reunión a las alegres veladas veraniegas, cuando su hermano era aun asequible. Recordaba también a su buena madre tan orgullosa de aquel hijo triunfador, solicitado por todos. - Tu abuela aquí era feliz. Me alegro de que no haya vivido esta gran tragedia. Tuvo la fortuna de morir a tiempo-.
- Según los médicos mi padre debió morir en poco tiempo, ya que las fracturas eran mortales, pero ¿Quién puede asegurarlo?
Francisco tomó por los hombros a su sobrino. - Conoces lo distanciado que estaba de tu padre, consideraba mis críticas a sus investigaciones como idealismo ignorante. Me decía que su trabajo condicionaría positivamente la evolución del ser humano, y que yo era como aquellos pacifistas que envalentonaron a Hitler. Llegó aquí en este mismo lugar a despreciarme, me llamó pobre hombre, pero era mi hermano mayor y yo le quería. No, Javier, es mejor pensar que no sufrió y que se durmió en paz- .
Magda entró en la estancia. La conversación tomó diversos rumbos. Francisco hizo un detallado relato de sus viajes. Tenía reputación de buen radiotelegrafista y su condición de hombre sin responsabilidades familiares le permuta aceptar trabajos en lejanos lugares. Desde una inhóspita estación en la Patagonia, a una singladura de meses en ruta entre Roterdam y el Golfo Pérsico. Tenía algo de poeta y sabia evocar como pocos las puestas de Sol en el mar, las noches en calma cuando en su solitaria guardia abría las frecuencias de su radio transmisor para escuchar los mensajes cruzados de los petroleros, a veces insustanciales otras entrañables, nacimientos, resultados de deportes, defunciones, y luego el amanecer, " los dedos rosados de la aurora" y hasta en una ocasión el insólito rayo verde sobre el horizonte. Todo en sus labios cobraba vida y a Javier, desde siempre, los relatos de su tío le transportaban muy lejos de su programada existencia.
Magda no envidiaba a su cuñado. Su puesto siempre había sido el hogar, aun a despecho de los últimos años de matrimonio, cuando la indiferencia marcaba la relación con su marido. Todo era mejor que vagabundear sin rumbo. La tierra firme, un lugar de referencia, era tan necesario para ella como el aire que respiraba. Encontrar cada cosa en su sitio, incluso acaparar nuevos objetos la hacían vivir.
La velada se prolongó hasta que Francisco decidió retirarse. El cansancio de aquellos días se hacia evidente en las ojeras de Magda y él también quería descansar.

lunes, 11 de mayo de 2009

NOVELA SIN FIN

PRIMER CAPITULO

Le habían buscado durante todo el día, rastreando una y otra vez las heladas laderas de la montaña. Anochecía y con las primeras sombras todos los hombres confluyeron en el refugio. La jornada había sido muy dura y el desánimo cundía entre aquellos avezados montañeros. Comentaban las incidencias de la búsqueda con el triste convencimiento de que todo era ya inútil. Así lo hacían saber a la multitud de cadenas de televisión, emisoras de radio que desde hacía unas horas no cesaban de llegar. La probable muerte del eminente investigador Luis Palacios colapsaba los teletipos y su reseña biográfica copaba los informativos. Aunque la inmensa mayoría del público lo ignorase, sus descubrimientos y aplicaciones habrían de repercutir en el futuro inmediato en la suerte de la humanidad

¿Pero quién era, o mejor dicho, quién había sido Luis Palacios? Desde fuera, aquella casa iluminada al fondo del valle, hacia honor a su nombre de refugio. Antes de dormirse para siempre sobre la nieve helada Luis Palacios recordaba sus últimos veinte años de desbordante actividad. Hubiera querido tener a mano en aquellos momentos uno de sus métodos subliminales para guiar en su búsqueda a los equipos de rescate, pero sabía que con la noche todo terminaba y resignado a lo inevitable no se arrepintió ni de aquel impulso, producto de uno de su ataques de ansiedad, que le habían llevado a escalar en solitario el nevado pico. El símbolo vivo del poder más insidioso, el sumo sacerdote del control total quien gracias a sus experimentos había bosquejado el dominio de las masas agonizaba con la columna rota, en una vaguada a escasos metros del camino. Cuando a la mañana siguiente su cadáver fue encontrado, Javier, su hijo único y Magda, su mujer, recibieron el sentido pésame del mundo científico y cultural, para quienes, criterios morales aparte, Luis, representaba un hito en la ciencia aplicada a la búsqueda de la manipulación de la conciencia humana.

Francisco Palacios aguardaba en el espacioso salón, sentado, cómodamente recostado, fumaba mirando hacia arriba, absorto, la aparatosa lámpara que iluminaba la estancia. No era de su agrado la casa, siempre le había parecido recargada. Sólo en primavera, cuando el rocío humedecía el bien cuidado césped, había experimentado una vaga sensación placentera; pero el contraste con el interior era brutal. El inmaculado comedor estilo inglés con su enorme reloj de pared, sus estatuillas de marfil, los anaqueles repletos de los más valiosos objetos, las impolutas alfombras, luego la amplia escalera de caracol y arriba, en una de las habitaciones, el despacho del "genio"; todo era para él un templo de lo absurdo. - Javier bajará enseguida- La voz de su cuñada arrancó a Francisco de sus reflexiones, sonrió a Magda con aquella mueca resignada, tan peculiar en él. Nunca en aquella casa le habían considerado digno de tener en cuenta. El único que desde siempre le dispensaba un trato cariñoso era su sobrino. Quizás era mérito suyo porque le quería como al hijo que nunca tuvo. -Puedes ver el desorden que tenemos- dijo Magda- Tu hermano guardaba muchos documentos que ahora nos reclaman. Tenemos un lío con las patentes que de no ser por sus colaboradores... - ¡Pobre Luis! - Una lágrima apenas insinuada rodó por sus mejillas. Francisco la observaba. Aun retenía parte de la belleza de su juventud, pese al cuello algo menos terso por el que unas delatoras arrugas se anunciaban, se había recogido el pelo, siempre suelto, mientras que sus estilizadas manos acariciaban el aire y en sus ojos intensamente verdes podían leerse amargura y resolución. -Te agradecemos que hayas venido tan pronto. Temía que no perdonaras estos años de alejamiento. Pero era tu hermano, y ahora tu sobrino y yo misma te necesitamos. -Me conoces y sabes que siempre quise a mi hermano, aunque nunca aprobé la aplicación de sus trabajos. - Francisco encendió un cigarrillo, Magda se levantó a avivar el fuego del hogar.- Javier está tardando- dijo a modo de disculpa- Nuevos leños avivaban los rescoldos y su renovado crepitar fijó la atención de ambos. Francisco recordaba dos años antes, cuando en una noche invernal como aquella había visto por última vez a su hermano. Parecía estar contemplándole de pie al lado del fuego. Una voz querida y familiar le apartó de sus pensamientos. Javier sonreía tendiéndole los brazos.

miércoles, 6 de mayo de 2009

VISITA DEL PAPA A BARCELONA

Dentro de pocos minutos aterrizaremos.-Levemente la mano de Monseñor tocó el hombro de Su Santidad.-La segunda etapa del día aguardaba y aunque le dolía arrancarle de aquel profundo ensimismamiento había que cumplir con el denso programa. La lluvia torrencial que desde su llegada a Barcelona les acompañaba no había sido freno para los miles de catalanes que desde todos los lugares del país confluían en aquella singular plaza. Las puntiagudas torres de La Sagrada Familia parecían estilizados brazos saludando en la mañana.
Monseñor repasó el discurso preparado para el Papa. La poética alusión a las inacabadas torres del templo figuraba subrayada para que con su potente voz de antiguo actor le diera el énfasis debido. Sonrió complacido. Desde luego nada quedaba al azar, pero luego torció el gesto ¡salvo aquel tiempo infernal! La constante lluvia había ya retrasado el programa. Hubieron de subir, muy de mañana, a Montserrat, envueltos entre nubes mientras diluviaba y ahora era obligado un mínimo recorte. Con mano decidida tachó la media hora destinada al Hospital de Sant Pau. Lo sentía por los enfermos que desde días antes aguardaban la llegada del Papa. Pero para Monseñor estaba muy claro que ni siquiera el Papa podía hacer milagros.
Al ir descendiendo,desde el helicóptero, se podía apreciar, el ingente toldo multicolor de paraguas alzándose en un acompasado saludo Para el pueblo de Cataluña era un momento histórico. El séquito papal lo sabia y por ello arrostraban las inclemencias con renovados bríos.
De entre el centenar largo de enfermos que no pudieron cumplir la ilusión de ser abrazados por el Papa eran sin duda los niños los más decepcionados. Para ellos hubiera sido una fiesta recibir a aquel cuarto rey mago capaz de curarles. Las monjitas del hospital, cuando no algunos padres les repitieron durante días que debían tener fe. Que si ellos cerraban los ojos y con gran devoción le pedían al niño Jesús que les curara, podría ser que milagrosamente las manos del Papa se tornaran en mágica medicina ¡Y ahora le veían a través del televisor rodeado de personas que le alejaban de ellos!
LLuis soñaba ser de mayor jugador de fútbol, pero antes tenía que curarse. El personal del hospital, médicos incluidos, eran muy simpáticos y siempre bromeaban con los banderines que adornaban la pared de su habitación. Por Navidad, cuando aun podía levantarse, recibió la inesperada visita de su ídolo, le vió aparecer rodeado de una multitud, el futbolista se dirigió hacia él y le entregó un maravilloso balón firmado por todos su compañeros de equipo. Durante unos días pareció que incluso mejoraba, luego... Los meses transcurrieron con nuevas recaídas, ya apenas podía sentarse unos minutos junto a la cabecera. mientras las enfermeras cambiaban las sábanas azules y abrían el amplio ventanal por el que entraba un chorro de aire fresco que el respiraba con fruición.
Su madre, inseparable, luchaba con todas sus fuerzas intentando no derrumbarse ante el sufrimiento de su niño. Aquel había sido un hijo no esperado, un hermoso regalo para su madurez Luego de una niña, ya no esperaban aquel niño, su llegada colmó de felicidad la vida de la familia. Durante más de diez años todo había sido dicha en aquel hogar. Pero de repente, sin saber porque las desgracias se sucedieron La hija, apenas cumplidos los veinte años, se enamoró de un compañero de estudios, y juntos ignorando primero consejos y luego advertencias se trasladaron a un campamento de refugiados de Senegal donde querían colaborar con su ayuda a mitigar la tragedia de aquella gente. Nada sabían de ella, apenas un par de cartas recibidas hacía ya más de un año, antes de que la guerra destruyera los campamentos . Cuando pensaba en ella sentía que una pena y un dolor insoportable atenazaba sus entrañas Su marido, luego de múltiples gestiones por encontrarla se había rendido y la enfermedad posterior del hijo lo hundieron definitivamente en una profunda depresión.
Desde que el infortunio marcase su vida la madre se refugiaba en la oración. Luchaba por desempolvar la vieja perdida en la adolescencia. Desde hacia meses había esperado la llegada del Papa poniéndose a prueba, volviendo a la iglesia católica, recibiendo los sacramentos. Pero ahora..¿Qué podía pensar? Quizás Dios la probaba con aquel contratiempo y si su fe resistía el milagro se produciría.
No era aquel domingo un día especialmente tranquilo en Barcelona. Luego del templo de la Sagrada Familia el Papa se había trasladado a la Catedral, allí rodeado del pueblo y de las autoridades hizo su entrada en el imponente recinto gótico Las cámaras de todas las televisiones seguían sus pasos El único gesto de recogimiento que el protocolo le permitía no pudo ser seguido por LLuis que ya dormía, su madre si vió a su Santidad arrodillarse ante el Cristo de Lepanto. Todas las autoridades guardaban una respetuosa distancia. El vicario de Cristo oraba y su desconocida plegaria era seguida con respeto por los allí presentes. Aquel reconocido don suyo para desconectarse del entorno, era una virtud que todo, incluidos sus adversarios, le reconocían. Allí el político se difuminaba entre el incienso y las plegarias de los fieles, se volatizaba su robusta humanidad de antiguo atleta para convertirse en el padre espiritual de los creyentes. Era evidente que el Papa no fingía. Estaba convencido de su misión. El Papa peregrino ganaba el respeto de los hombres, incluso los no creyentes, allí arrodillado solo entre la multitud.
Monseñor fue el único , que transcurrido un tiempo prudencial, alzó la vista y sin ningún disimulo consultó su reloj. El avión de regreso esperaba y su Santidad, y él también, tenían que descansar. El lunes la vida recobró su pulso normal. Ya no llovía sobre Barcelona, una nueva jornada mostró la tozuda y cruel realidad. LLuis se moría. El final de aquel insoportable vía crucis llegaba. El niño pasó del sueño a la muerte imperceptiblemente, sin mirar por última vez los ojos de su madre, sin preguntar por el padre ausente. Ella parecía ajena a la realidad, la conmiseración de los demás no la alcanzaba. De repente se había convertido en distante espectadora de su propio drama. Un difuso sentimiento que venía de adentro la embargaba, pensaba en el Papa como si hubiera entrado en su mente.
Y lo que allí vió fue la peculiar cruz que voluntariamente arrastraba. Aquella dulce fantasía de eternas individualidades resucitadas tras la muerte debía prevalecer para consuelo del rebaño ¡Pobre! ¿Cómo había llegado al secreto de la curia? ¿Cuánto tiempo transcurrió hasta descubrir por si mismo la tácita alianza secular con el poder? La mentira piadosa era más soportable que la verdad desnuda. Tantos años de neurosis colectiva, y al final... Plegarias no atendidas
La decisión estaba tomada como uno de sus poetas preferido escribió: Voy a dormir contigo hasta alcanzarte, nadie le impediría seguir a su hijo .

domingo, 3 de mayo de 2009

METAMORFOSIS

Le habían amortajado con el hábito de la orden y en el suelo dejaron su cuerpo, a los pies de aquel camastro donde durmió los últimos años de su vida. La luz de un único candil guiñaba desmayando su brillo. Una lóbrega humedad de mohos y bacterias empapaba la estancia. Mucho tiempo había transcurrido desde que la orden alcanzara su máximo esplendor, ya solo dos hermanos sobrevivian en una austeridad casi indigente. Ahora, a la muerte del abad,ambos recordaban su llegada. Fué el mismo día en que la tormenta solar les incomunicó para siempre.
Le recibieron con los brazos abiertos brindándoles su hospitalidad, y él les habló del mundo de donde venia. Les habló de los últimos estertores de una sociedad que agonizaba. De la corrupta ortodoxia político religiosa que detentaba privilegios seculares y del último horror al que su hacinamiento les condenaba. Un nuevo virus, siempre anunciado, llegaba en forma de pandemia diezmando a la población, y el desespero humano, en su locura suicida auguraba una guerra nuclear.
Pasaron varias décadas sin saber nada del exterior. Vivían en su refugio confiados que el torbellino nunca les alcanzara. Con el paso de los años el pequeño cementerio fue llenándose de acogedoras tumbas donde los hermanos se descarnaban definitivamente. Quizás, los dos supervivientes no vivirían lo suficiente para ver como la tierra purificaba el cuerpo del mejor hermano. No podrían escanciar, en su amorosa calavera, el vino viejo del lagar, ni alinearla con sus predecesores. Desde las cuencas vacías ,donde antes brillaban las pupilas,la oscuridad más absoluta les acompañaba. No faltaba ningún hermano,sus diez calaveras presidian desde la repisa de la chimenea las exequias del abad
Los dos supervivientes,después de muchos años,volvían a rezar. De repente habían sentido miedo. Se sentían como dos niños abandonados en la noche.Rezaban una oración casi olvidada conjurando la angustia de su estrenada soledad.
Por fin amaneció. El día era frió pero luminoso. Lágrimas de hielo pendían de los amplios ventanales , congelando el dolor de aquella noche. Abrieron la puerta y la cegadora claridad invadió la estancia. Para los dos hermanos era realmente un día nuevo. El Sol llegaba hasta el último rincón nimbando con su luz el cadáver del maestro. Ellos comprendían que él ya no estaba allí, sus despojos se habían fundido en aquel paisaje interior de abalorios inertes, ya no era más que abono para la tierra,delicado trueque de materias fundiéndose imperceptiblemente. Le enterraron a los pies del manzano,mirando al norte.
A partir de entonces la ansiedad se apoderó de ambos. Llegó la primavera y con ella la decisión irrevocable de abandonar el refugio.
Caminaron durante días sin apenas hablarse,reservando sus energías para aquella marcha interminable.Las noches les sorprendían en alguna oquedad del páramo. Allí, en silencio, al calor de la fogata,contemplaban la vía láctea, parecían nadar entre las estrellas. Otros días sentían la eternidad exultante de la naturaleza al recibir en sus rostros la fina llovizna, pasaba la lengua por los resecos labios sisando el agua destinada a la tierra. A veces reflexionaban sobre lo temerario de su aventura. El abad había vaticinado constantemente el fin de la sociedad humana, y probablemente el lugar hacia el que se dirigían ya no existía. Quizás a ellos les vencía el espejismo de la naturaleza imperdurable. Esa misma tierra por la que caminaban parecía la referencia segura de que nada había cambiado, que por lo tanto, hombres como ellos vivían a pesar de no tener noticias suyas en aquellos últimos años.
Erraron por un tiempo indefinido empujados por el afán de supervivencia, hasta que en un momento impreciso, nadie sabría cuando, se convirtieron en inconscientes bóvidos. La conciencia humana les había abandonado y la bruta condición animal emergía desbordante.
El mar había subido delta arriba anegando las tierras y sepultando todo vestigio de civilización. Cruzaron el istmo que unía la vieja península con el novísimo continente emergido del mar. Pocos miles de años habían sedimentado las salobres marismas primitivas hasta convertirlas en fértiles prados donde pacían innumerables rebaños. Una verde alfombra les acogía y el perfume de las flores embriagó sus sentidos arrancándoles saltos de felicidad. En aquel paraíso la vida renacía. Siguieron marchando hasta que el valle se convirtió en un angosto desfiladero tras el cual un bosque de coníferas cerraba los espacios abiertos.
Dudaron entre regresar o adentrarse en la espesura. Allí seguramente vivían nuevas especies, surgidas en el último ciclo vital del planeta. La plácida luminosidad del valle, con sus mansos animales pastando en la impoluta llanura, significaban la paz suprema, el paraíso de la inocencia. El bosque sería sin duda la lucha brutal por la supervivencia. Ojos escrutadores en la noche poblada de murmullos, cópulas violenta, esperando el ataque de los depredadores. Pero ellos no elegían, su suerte estaba echada desde el momento en que aun hombres conscientes, dejaron el refugio intemporal para en un proceso irreversible integrarse en el mundo irracional.
Y todo empieza allí de nuevo, en aquel bosque salvaje, la evolución llama a otra especie a tener conciencia de su vida, ojalá esta vez evite su autodestrucción, si lo consigue nos salvará a todos, incluso a quienes en el pasado fracasamos.