viernes, 26 de marzo de 2010

MISTERIO EN LA HABANA SEGUNDA PARTE

ENTRADA XXVII
Ahora no recuerdo la fecha exacta,pero aquella noche del mes de Mayo me desperté inquieto y miré el reloj... eran las cuatro. Acababa de tener una extraña pesadilla. En el sueño."alguien, dentro de un coche estacionado en un lateral de la avenida donde resido, aparecía degollado. Yo observaba más extrañado que horrorizado, el cuchillo que el muerto sostenía en su mano y que rebanaba lateralmente el cuello. Incrédulo me preguntaba ¿Puede alguien por decidido y desesperado que esté degollarse a si mismo? Cuando por la mañana, sin apenas haber vuelto a conciliar el sueño, me levanté seguía haciéndome la pregunta.
A las once me llamó David, para darme la terrible noticia. Acababa de saber que en un piso de La Habana vieja, habían encontrado los cuerpos sin vida de nuestros amigos Neisi y Jimagua. Lo supo por Iraida, tía de Neisi.
Todo indicaba que Jimagua había matado a Neisi y que acto seguido se había suicidado ¡degollándose! Cuando supe a que hora más o menos había sucedido el drama y las circunstancias , lo relacioné con mi sueño.
Un día antes Jimagua envió un email a través de una amiga con acceso a Internet, para David pidiéndole que le llamara la tarde siguiente, a una determinada hora a un número de teléfono. Aquel número pertenecía al de la vivienda de la calle Empedrado en La Habana vieja lugar del suceso.Por una serie de circunstancias David no abrió su correo hasta el día siguiente cuando ya era demasiado tarde. ¿Que tenia que decirle? Nunca lo sabremos, pero si había alguien en quien confiara Jimagua y a quien escuchaba era David. Con él desactivaba el campo de minas de su paranoia y se mostraba conciliador.
La investigación policial confirmó la primera impresión: Crimen y posterior suicidio. Caso resuelto. Nadie por lo menos en público cuestionó el resultado. Uno más de los numerosos crímenes pasionales que se dan en casi todas partes.
Puede que así fuese, pero aunque el tiempo y la distancia cada vez nos alejan de esta historia yo sigo pensando que en mi sueño algo me advertía que todo pudo ser diferente.
FIN DE MISTERIO EN LA HABANA.

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