EL AUTOR:
¿Qué me sucede? ¿Por qué me es imposible seguir con la novela? Había vuelto a ella con ilusión después de muchos años sin escribir. Publicarla en este blog era la oportunidad idónea para demostrarme a mi mismo que aquella vocación juvenil abandonada como tantas, ahora a la madurez y con "las lluvias de abril y el sol de mayo" florecía de nuevo. Casi todo lo que antes publiqué en este blog, como "Los ojos del amor", "La última metamorfosis" o "Viaje del Papa a Barcelona", son anterior a la novela. Su buena acogida por quienes desconocían esta faceta mía de escritor fue el detonante que me animó a rehacerla y continuarla. Pero yo también, como mis personajes, he tenido acceso al mensaje póstumo de Luis Palacios, en el que arrepentido del resultado al que lleva su descubrimiento, da a conocer el antídoto que liberará a la humanidad del poder hipnótico de sus mensajes. Yo también fui hipnotizado mucho antes cuando a los veintitantos, iluso de mi, me atreví con un tema que me superaba. En los últimos capítulos, ya escritos ahora, opté por alternar introspección nutrida en vivencias propias, con una desbocada burla de la sociedad emergente de hoy, en la que muchos de sus componentes mereceían ser neutralizados con métodos por lo menos "subliminales".
El problema de nuestro mundo es que como decía un amigo pocos padres piden para sus hijos que tenga un "corazón de oro" le será más ventajoso que su corazón sea de piedra, aunque el primero en comprobarlo sea el propio padre. Falla la educación y lo más preocupante es que, algo que no se enseña, la sensibilidad, tampoco se cultiva. Nuestra especie, hommo saphiens, produce, por lo menos donde yo habito, Europa occidental, individuos cada vez más insolidarios y desalmados. Si en el remoto pasado los Neardentalis se extinguieron, sospechosamente, al convivir con el saphiens, no es aventurado anticipar que en un futuro una subespecie "exsaphiens" poseerán la tierra. O quizás los científicos de mañana consigan lo que yo no he podido, un condicionamiento tan positivo que ni el propio autor conozca el antídoto.
A partir de ahora escribiré sobre experiencias propias. Gracias por leerme.
sábado, 6 de junio de 2009
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Que cierto es lo del corazón de piedra.
ResponderEliminarEsperamos tus próximas publicaciones.