ENTRADA XIX
Hicimos un largo rodeo por el exterior del parque Güell para acceder por su entrada principal. Subimos por el lado derecho de la doble escalera dividida por el dragón y como todos nos detuvimos a sus pies. Era difícil, ante tanta gente, encontrar el espacio y el momento para la foto de rigor. Disimuladamente y con un gesto que repito desde muy niño, puse mi mano de carne y hueso sobre la suya de piedra y aunque ya no temo como entonces su contacto, esperé, alerta como entonces, un reflejo de sus dedos, una señal que me diera la prueba de que en la materia inerte puede refugiarse el recuerdo.
Los recuerdos estaban en mi, una primera escena de la mano de mi padre en un parque Güell solitario a mediados de los años 5o, o bajando por el paseo de Gracia un domingo por la mañana. ¡Cuantas veces pasé junto a la "Pedrera" o frente a la "casa Batlló" sin saberlo! Luego ya escolar participando en las cuestaciones "Pro templo de la Sagrada Familia", cuyo mayor incentivo, para nosotros niños de barrio, era subir gratis a los autobuses en una domingo diferente. O ya casi adolescente jugar a fútbol con los amigos en la plaza del mismo parque Güell, cuando la incuria de las autoridades de la época permitían nuestros pelotazos ignorantes al banco ondulado recubierto de "trencadís" hoy reconocida joya del parque. Gaudí llenaba con su obra los espacios por los que yo empezaba a transitar pero yo no sabia nada de él.
Seguimos escaleras arriba hasta llegar a la enorme sala de columnas que sostiene la plaza. Allí seguían como en mi infancia pero ahora una sutil iluminación destacaban los plafones coloreados de su techo, había desaparecido la fuente que brotaba en la pared y su murmullo de entonces era sustituido por la algarabía de las decenas de turistas. Nos abrazamos a las columnas dóricas y jugamos a abarcarlas, pensé que a Gaudí le sobraríamos todos esta tarde y que echaría de menos el rumor de la fuente.
Salimos a la plaza y en una de las terrazas del paseo superior, resguardados del Sol, respusimos fuerzas. Yo aun quería subir a las "tres creus" para mostrarles el paisaje de la ciudad desde aquella inédita perspectiva.
domingo, 27 de diciembre de 2009
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