sábado, 10 de octubre de 2009

MISTERIO EN LA HABANA SEGUNDA PARTE (II)

ENTRADA SEGUNDA
Al día siguiente, tan pronto dieron las nueve, apareció Jimagua con su humeante café y frutos varios, parecía que el año no había transcurrido y que aquel era un día más de nuestro anterior viaje. Ya en la calle, los cuatro más Jimagua nos dirigimos a un concesionario oficial con la intención de alquilar un coche. Anduvimos toda la mañana hasta conseguir al tercer intento y tras hábiles negociaciones el deseado automóvil, parecía lo suficientemente fiable para llevarnos y traernos por las intrincadas carreteras de la isla. Nuestro amigo estaba como niño con zapatos nuevos, tanto que porfió por conseguir el honor de llevarnos hasta aparcar frente a su casa, de allí partiríamos a la mañana siguiente rumbo a Trinidad, primera etapa de nuestra excursión de cinco días por la isla.
Jimagua se despidió de nosotros quedando que nos veríamos una semana más tarde a nuestro regreso.
Comimos en casa de Marcia y entre charlas de sobremesa y paseos vespertinos por el malecón dejamos pasar el día. Ya de noche,sentados en un banco en parque Trillo, seguíamos con atención el partido de "pelota" que los niños disputaban con total entrega, bateaban con fuerza y corrían entre las improvisadas "bases" contagiándonos con su entusiasmo. Siempre te pones a favor de alguien y a mi me cautivó el negrito que jaleado por los suyos lanzaba la pelota eliminando uno tras otro a los contrarios,. ¿Sería un futuro Messi del beisball" Quizás con los años si la adolescencia no lo malograba, acababa jugando en Miami. Nos miraban como a forasteros y parecían dedicarnos sus mejores jugadas. Yo me sentía un ojeador descubriendo futuras figuras, así estuvimos hasta que vencidos por el cansancio nos retiramos a dormir.

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