miércoles, 13 de mayo de 2009

NOVELA

TERCERA ENTRADA

Días más tarde madre e hijo ponían orden a los innumerables papeles que el difunto guardaba. Magda rompía documentos obsoletos, cartas comerciales, facturas, todo lo que carecía de valor. - - Mira Javier, tu padre conservaba aquella entrevista que le hicieron a tu tío y que tanto le enojó- .

El silencio volvió a dominar en la sala. Javier seguía seleccionando documentos, cuando de repente sus ojos se detuvieron en un discreto portafolios. Al leer su encabezamiento no pudo reprimir un involuntario suspiro ¡Estaba dirigido a él! La inconfundible letra de su padre no dejaba lugar a dudas de quien era el autor. Dominando su emoción lo ocultó discretamente entre unos libros.

Ya en su habitación, a solas, se dispuso a leerlo. Sentía su pulso acelerarse, reproches guardados desde mucho tiempo no podían con una oleada de amor filial que incontenible le desbordaba. Inició su lectura:

"Querido hijo: Hoy me he decidido a poner un poco de orden en este especie de diario que desde hace años escribo. Reconozco que la sola idea de que tú, un día, cuando yo ya no esté, puedas leerlo me emociona. Espero que así me conozcas mejor y que tu opinión sobre mi sea más justa. He querido ser honrado y ya que en la actualidad parece imposible un acercamiento, sean estas páginas las que, en el futuro nos unan. Todo lo que leas estaba destinado a desaparecer pero a medida que las críticas sobre mi trabajo se hacen más virulentas me rebelo y quiero que al menos tú, hijo mio, un día me comprendas".
Era ya de madrugada y en la habitación de Javier la luz permanecía encendida. Una vieja canción sonaba en un viejo tocadiscos. El tiempo se había detenido en aquella añeja melodía, era una grabación en directo. Allí estaba su padre cincuenta años antes. Había buscado, entre sus discos de vinilo, el testigo de una velada a la que su padre hacía mención en su diario.

"Agosto 1973. Esta noche, en compañía de Pedro y Andreu fui a ver a LLuis LLach, mi frío escepticismo ha perdido una vez más. La puesta en escena era impecable. A la calidad del artista se unía la emoción del acto político reivindicativo, iluminaban el recinto cientos de velas que todos alzábamos mientras coreábamos las canciones. También yo he pedido libertad para los presos políticos, democracia y autonomía para nuestra tierra".

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