viernes, 22 de mayo de 2009

NOVELA

DÉCIMA ENTRADA
Mientras preparaban la mesa Javier contaba a sus amigos los detalles de la comida con los accionistas. - El asunto es muy serio ¿Tienes idea de lo que valen tus acciones? - preguntó Alí. - No, debería consultarlo. Hablaré con mi tío él podrá ayudarme. -afirmó Javier.
- Es difícil que pueda ayudarte. - La dulce voz de Laila intervino. - Cuando tomé conciencia del problema de nuestro pueblo nadie de mi familia, ni siquiera la parte nubia de mi madre me apoyaron - .
-Mi tío es diferente. - Cuando hace años la empresa fue absorbida por la multinacional, y los trabajos de mi padre llevados a la práctica él advirtió de los peligros que correría el mundo entero, la familia le tachó de iluminado que hacía el juego a los agoreros del progreso. Es un hombre honrado y me aconsejará- .
Horas más tarde los cuatro jóvenes dormitaban sobre la amplia alfombra. Música del alto Nilo y el aroma de incienso daban la atmósfera ideal para que en el duerme vela los pensamientos saltaran como destellos de luz, viajando en la falúa del inconsciente, río arriba, hasta las fuentes de todos los orígenes. La paz se instalaba en los corazones y todo era por un momento armonía.
Los lujosos boulevards del paseo de Gracia reunían a lo más selecto de la sociedad barcelonesa del primer cuarto de siglo XX. Era una recreación del "noucentisme" de principios del siglo propiedad limitada de quienes con sus acciones la habían hecho posible. Con su diseño pretendían armonizar lo artístico y funcional como reacción a los pasados excesos de una sociedad igualitaria . El "Nou Mil·lenni" solo admitía a sus accionistas y a quienes ellos invitaran. Marta Torras miraba impaciente el reloj. Ya era mediodía y la cita con su amiga estaba concertada a las once. Por un momento se arrepintió de no haber quedado en la piscina del hotel Majestic. Junio se despedía regalando un hermoso día que sentía desaprovechar. Pero había hecho bien, el Nuevo salón Rosa era el lugar ideal para aquella difícil entrevista. No había querido adelantar a Magda los motivos de la cita. Tras la oscura cristalera divisaba el paseo sin miedo a que los curiosos pudieran verla. Sonreía displicente contemplando el ir y venir de los viandantes, aun no había llegado el día en que se cerrara el paso, era una concesión que por oportunidad política hubieron de hacer pero que pronto sería reconsiderada. El salón era ciertamente acogedor, el murmullo de una artística fuente daba una sensación de frescura y relax. Las paredes tapizadas en verde oscuro recogían en un logrado mural escenas de la historia barcelonesa . Era un árbol genealógico de la ciudad. A los patricios de antaño sucedían las figuras conocidas del actual siglo . Hasta llegar a un espacio reservado al futuro donde las siluetas se difuminaban esperando unos rostros aun inciertos. La Sra. Marta Torras prefería sentarse frente a los ventanales, desde allí no sólo podía divisar la calle, sino, también, la hermosa figura de Afrodita adolescente tallada por aquel único amor de su vida que fue Jordi Graells. Fue un secreto solo compartido por un pequeño grupo de amigos. Cuando estaba a solas como ahora le gustaba evocar a Jordi. El recuerdo de su suicidio ya no le producía aquel dolor insoportable que la tuvo postrada en la cama durante semanas. Nunca tuvo claro que su muerte fuera voluntaria. Ella presentía que su marido y sus socios tuvieron que ver en el asunto. En la armoniosa estatua reconocía con orgullo su juventud pasada. Ella fue la modelo del artista y el trampolín que utilizó él para introducirse en la alta sociedad ¡Demasiado ambicioso! No se contentó con ser el artista de moda, no le bastó la intimidad de las alcobas; quiso ser también un hombre de negocios, jugó fuerte y perdió la vida y la partida. Pero ella nunca olvidó, y ahora un antiguo deseo de venganza podía cumplirse al tiempo que anudaría a su amiga ¡Pobre Magda! Tantos años resignada a la indiferencia de su marido y que tanto le llorara a su muerte. Y ahora... no es que su marido hubiera sido demasiado explicito pero algo tramaban contra Javier.

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