viernes, 1 de mayo de 2009

VIAJE DE REGRESO

Viajar de regreso a casa es un placer ¡Que a gusto estaba en su compartimento! Con los pies sobre el radiador, mirando a través de la ventanilla. No le importaba que el tren aminorara su marcha, que las pequeñas estaciones se sucedieran una tras otra, o que un imprevisto estacionara el tren en una vía secundaria. De lejos llegaba, amortiguado, el sonsonete de una campana y las sombras de otros trenes se deslizaban por las inabarcables vías. La luz artificial , reflejada en la ventanilla, daba al paisaje exterior una apariencia intemporal. En algún momento le venció el sueño, era más bien una duerme vela y entonces las imágenes se sucedieron inconexas...Familia, amigos, incluso el rostro de ella perdido en el tiempo regresaban, resbalaban por su mente. Del gran amor de juventud no había quedado más que el dulce recuerdo de un rostro hermoso de adolescente, sin embargo ahora regresaba con toda nitidez, las circunstancias de su primer encuentro, la plenitud de su incondicional amor, todos aquellos años de felicidad aparecían de nuevo como si en algún lugar ajeno al tiempo aguardaran su regreso. El tren arrancó de nuevo, su inercia sacudió levemente al viajero apartándole de su ensueño. Sonrió, acababa de descubrir la manera de regresar a la felicidad. La estación central se adivinaba al final de la pronunciada curva , por megafonía se avisaba a los pasajeros de su próxima llegada.

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